La República Dominicana es un pequeño país que comparte una isla en el mar Caribe con Haití, el país más pobre del continente americano, con una población estimada para el año 2015 de unas 9, 980, 243 personas, de las cuales casi la mitad tiene menos de 40 años y más de un 25 % oscila entre edades que van desde los 18 a los 35 años, lo que evidencia que somos una sociedad esencialmente joven.
Situación de la clase asalariada
Según la Encuesta nacional de Fuerza de Trabajo del Banco Central de la República Dominicana de de abril del 2014, de una Población Económicamente Activa (PEA) de 4, 917, 244 unas 2, 294, 592 son asalariadas, de las cuales el 50 % gana menos de 9 pesos mensuales, el 28 % gana entre 9 mil y 16 mil, el 12 % gana entre 16 mil y 29 mil, mientras que sólo el 7 % gana entre 29 mil y 46 mil y un 3 % gana más de 46 mil pesos mensuales.
En 2013 el FMI diagnosticó que el salario real se había reducido en 27 por ciento desde comienzo del siglo. Otro indicador de pobreza es que todavía el 45 por ciento de los asalariados estatales ganan el salario mínimo público de 5,117 pesos, suma que recibe también el 85 por ciento de los pensionados.
La participación de la remuneración de los trabajadores en el PIB nacional bajó de un 47.2% para el año 2000, a tan sólo un 24.3% en el 2013, es decir, de cada 100 pesos generados por la economía, sólo 24 se usaban parar remunerar a los obreros y empleados.
Los niveles de sindicalización en el país son muy bajos, debilitando la capacidad del proletariado de obtener reformas favorables. El nivel más alto de sindicalización en el país tuvo lugar en el período 1986-1990, y se redujo a partir de entonces según las estimaciones de la Confederación Sindical Internacional (CSI), superando el 15 %. En los momentos actuales ronda el 6.3 % de sindicalización. (1)
Estos bajos niveles de sindicalización se deben sobre todo al incumplimiento de las leyes laborales por parte de los patronos en complicidad con los funcionarios y los tribunales de trabajo, además del escaso o nulo trabajo que se hace desde los sectores denominados de izquierda para organizar a las personas asalariadas.
La cifra total de desocupados era hasta abril del 2014 de 734,523, alrededor de un 15 % de una Población Económicamente Activa de 4, 917, 244. Los mayores niveles de desocupación se encuentran entre las mujeres, unas 422, 486, de entre una PEA de 1, 604, 419, cercana al 40 %, mientras que entre los jóvenes supera el 30 %, esto implica que los altos niveles de desempleo existentes en el país son aún mayores entre los dos sectores mayoritarios de la población dominicana: las mujeres y la juventud. (2)
El empleo predominante en el país es del tipo improductivo: del total de empleos sólo el 32.4 % se desarrolla en actividades productivas, un abrumador 62.7 % en servicios y un 4.9 % en administración pública y defensa. (4)
Situación económica:
La República Dominicana es el país de mayor crecimiento económico en los últimos 50 años en la región, sin embargo, el nivel de pobreza era 41.4% en 2013, más alto que hace una década 32% en el 2000; el 10% de la población vive en pobreza extrema, superior al 8.1% de una década atrás.
Según un estudio realizado por Oxfam en República Dominicana una familia con un ingreso inferior a 5,000 pesos mensuales dedica a pagar agua, educación y salud el 20% de sus ingresos.
El ingreso per cápita de República Dominicana es de 5, 296 dólares al año. Cuando ponemos esto en el contexto de que, el desempleo entre las mujeres es de alrededor del 40 % y que hay en el país una gran cantidad de hogares encabezados por sólo por mujeres, entendemos lo dramático de la pobreza en nuestra sociedad, pues la Canasta Básica anda entre los 20,000 y 30,000 pesos mensuales. (5)
Nuestra sociedad padece un gran déficit habitacional sobre todo en los sectores empobrecidos. Muchas personas se ven forzadas a vivir en viviendas precarias y ubicadas en zonas de alto riesgo como orillas de ríos y arroyos o al borde de barrancos, lo cual causa frecuentes tragedias con pérdidas humanas y materiales.
Aunque ha habido mejoras significativas en cuanto a infraestructura y la implementación del desayuno y almuerzo escolar, sigue habiendo deficiencias en cuanto a cobertura y sobre todo la calidad de la educación que ofrece el Estado, que además, no responde a las necesidades actuales de nuestra sociedad, tanto a nivel básico y secundario como universitario.
La salud pública sigue siendo uno de los problemas más serio que padece nuestra sociedad, teniendo derecho pleno a ella, sólo quienes tienen para pagar la misma en el sector privado que la desarrolla como un lucrativo negocio y no como el derecho humano que es.
El servicio de energía eléctrica que había experimentado alguna mejoría en años atrás, incorporando a algunos sectores de las ciudades más grandes al proyecto de 24 horas de servicio, se ha venido deteriorando en los últimos meses, regresando a precariedades ya superadas en muchos sectores.
El acceso al agua potable sigue siendo precario, con ausencia de proyectos de infra estructura que amplíen la cobertura; con tendencia a deteriorarse aún más fruto de un manejo depredador del medio ambiente y las consecuencias que de ello deriva.
El transporte de pasajeros es un caos, desordenado e ineficiente, controlado casi en su totalidad por el sector privado, lo cual convierte a la sociedad en un rehén de los gremios que agrupan a los transportistas y generan contratiempos, incomodidad e inseguridad a los usuarios.
La Diariamente hay luchas en los barrios populares, comunidades, escuelas, hospitales, algunas fábricas, con demandas elementales: arreglo de las calles, construcción de puentes y caminos vecinales, construcción de escuelas, hospitales, espacios deportivos, parques recreativos, aumento de salario, contra la criminalidad, la represión policial, el derecho a la salud, transporte de calidad, entre otras.
También luchan los inmigrantes de nacionalidad haitiana y sus descendientes nacidos en territorio dominicano. Los primeros demandan documentos legales para poder trabajar en el país sin ser perseguidos y deportados y los segundos exigen la nacionalidad dominicana que les corresponde de hecho y derecho. Es una masa que debe ser integrada al proceso revolucionario y tomada en cuenta: no puede haber una revolución social que margine o deje fuera o simplemente no cuente con un segmento de la sociedad que ronda el 10 % de la población total.
Luchan las mujeres por la igualdad de derechos y oportunidades, por el derecho a decidir sobre sus cuerpos y contra la violencia sexista. Luchan los homosexuales, lesbianas y transexuales por respecto e igualdad de derechos civiles.
El gobierno dice que no tiene dinero para responder a los reclamos populares, pero los empresarios nacionales y extranjeros reciben exenciones fiscales al por mayor, evaden con total impunidad el pago de los impuestos, la gran mayoría de los ricos y grandes negocios no pagan la energía eléctrica que consumen y la cúpula de las iglesias y ONGs reciben millones en exoneraciones.

En los últimos años, fruto de la agudización de la pobreza y el modelo que induce al consumo sin ofrecer fuentes de ingresos estables, la delincuencia común se ha incrementado convirtiendo la inseguridad ciudadana en uno de los problemas más grandes que padece nuestra sociedad.
En las últimas décadas han aumentado los niveles de drogadicción y alcoholismo entre la población dominicana. Según la Organización Panamericana de la salud, República Dominicana es el tercer país de América latina en consumo de alcohol: 29.6% de las mujeres y el 54.4% de los hombres.
Según la Comisión de hacienda del senado dominicano, en el 2014 el monto total de los juegos de azar en las bancas, fue de 70 mil millones de pesos, superando el total de ahorro nacional, que fue de 68 mil 890 millones de pesos. (3)
En nuestra sociedad persisten la intolerancia y discriminación contra la mujer, inmigrantes haitianos, envejecientes, personas con discapacidades físicas y mentales, así como las de orientación homosexual.
II-Planteamiento de la coyuntura política actual y la correlación de fuerzas.
A) Correlación de fuerzas entre la clase asalariada y la burguesía
La clase obrera de nuestro país no ha tenido un proceso de desarrollo fácil, ha padecido no sólo la explotación e injusticias propias del capitalismo, también padece aquellas que son el resultado de un modelo dependiente de dicho sistema. Además de la resistencia de los patrones a permitir la organización de sus empleados, conscientes como son de que en la unidad los trabajadores encuentra su fuerza, los asalariados de nuestro país han encontrado en la vocación anti democrática de la mayoría de los gobiernos de nuestra historia republicana, un freno más a sus posibilidades de organización y lucha por sus intereses de clase.
En los momentos actuales la burguesía dominicana por medio de sus organizaciones como la Confederación Patronal de la República Dominicana (COPARDOM), el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE), entre otras organizaciones y asociaciones de los patronos dominicanos, en complicidad con el gobierno, pretenden arrebatarle a la clase trabajadora los pocos derechos que ha conquistado por medio de la reforma al Código de Trabajo vigente mientras aprueban un pírrico reajuste salarial que no compensa la reducción del salario real en los últimos años.
Todo esto lo padece el proletariado dominicano mientras se encuentra huérfano de sindicatos y direcciones sindicales clasistas y leales a los intereses de sus representados, y a la vez, sin contar con la existencia de un partido obrero revolucionario que lo oriente y dirija en la lucha por sus intereses estratégicos.
Partido gobernante
El PLD, partido en el gobierno, atraviesa por la peor crisis desde su fundación, como resultado de los grupos que desde dentro de él se disputan el erario, pero unidos aún por la conveniencia electoral y la impunidad para actuales y pasados funcionarios. Aunque en el corto y mediano plazo no se vislumbra que puedan salir de la administración del Estado, los conflictos de intereses internos tienden a debilitarlo y se mantienen al mando más por la ineptitud de sus rivales que por sus propias cualidades.
El momento político actual en la sociedad dominicana se caracteriza por avances del partido oficialista en el control de la casi totalidad de la estructura formal del Estado y la extensión de ese control a las instituciones y gremios no estatales de la sociedad, lo cual lleva la desesperación a los sectores políticos de la oposición, quienes ven con el fortalecimiento del oficialismo acrecentarse las posibilidades de su permanencia en control del aparato estatal y del presupuesto nacional.