Saturday, December 10, 2016

EL HIMNO NACIONAL COMUNISTA-TRUJILLISTA Y UNA LISTA DE LIBROS PARA DESTRUIR EL CAPITALISMO Y REEMPLAZARLO POR UN GOBIERNO COMUNISTA Y TRUJILLISTA PARA LOS POBRES DOMINICANOS DE CAPOTILLO, MATA HAMBRE, LOS ALCARRIZOS, VILLA MELLA, VILLA CONSUELO, LOS TRES BRAZOS ETC



Quisqueyanos valientes, alcemos
Nuestro canto con viva emoción,
Y del mundo a la faz ostentemos
Nuestro invicto, glorioso pendón

¡Salve! el pueblo que, intrépido y fuerte,
A la guerra a morir se lanzó,
Cuando en bélico reto de muerte
Sus cadenas de esclavo rompió.

Ningún pueblo ser libre merece
Si es esclavo, indolente y servil;
Si en su pecho la llama no crece
Que templó el heroísmo viril,

Más Quisqueya la indómita y brava
Siempre altiva la frente alzará;
Que si fuere mil veces esclava
Otras tantas ser libre sabrá.

Que si dolo y ardid la expusieron
De un intruso señor al desdén,
Las Carreras! Beller!... campos fueron
Que cubiertos de gloria se ven.

Que en la cima de heroico baluarte
De los libres el verbo encarnó,
Donde el genio de Sánchez y Duarte
A ser libre o morir enseñó.

Y si pudo inconsulto caudillo
De esas glorias el brillo empañar,
De la guerra se vió en Capotillo
La bandera de fuego ondear

Y el incendio que atónito deja
De Castilla al soberbio león,
De las playas gloriosas le aleja
Donde flota el cruzado pendón.

Compatriotas, mostremos erguida
Nuestra frente, orgullosos de hoy más;
Que Quisqueya será destruida
Pero sierva de nuevo, jamás!

Que es santuario de amor cada pecho
Do la patria se siente vivir;
Y es su escudo invencible, el derecho;
Y es su lema: ser libre o morir.

¡Libertad! que aún se yergue serena
La Victoria en su carro triunfal,
Y el clarín de la guerra aún resuena
Pregonando su gloria inmortal

¡Libertad! Que los ecos se agiten
Mientras llenos de nobles ansiedad
Nuestros campos de gloria repiten
Libertad! Libertad! Libertad!

LIBROS PARA SALVAR A LA REPUBLICA DOMINICANA DE ESTAR ARRODILLADA ANTE LA OLIGARQUIA ANTI-TRUJILLISTA, ANTI-COMUNISTA DEL PLD 

1- Que Hacer de Lenin
2- Jarabe para La Memoria de Marino Zapete
3- El Arte del Buen Vivir de Arthur Schopenhauer
4- Las 48 Leyes del Poder de Robert Greene
5- Napoleon de Emil Ludwig
6- Che de Pacho O' Donnell
7-El Capital de Carlos Marx
8- La Republica de Platon
9- Dictadura con Respaldo Popular de Juan Bosch
10- Capitalismo Tardio de Juan Bosch
11- A La Sombra de Mi Abuelo de Aida Trujillo
12- Origenes del Socialismo Latino Americano y Dominicano
13- El Socialismo y el Hombre Nuevo de Ernesto Che Guevara
14- Juan Bosch: Una Vida por la Democracia de Jesus Adolfo Becerreti Valencia
15- La Voluntad de Poder de Federico Nietzsche
16- Julio Cesar de Hans Oppermann
17- Alejandro Magno de Roger Caratini
18- Anabasis de Jenofonte
19- Anibal Enemigo de Roma de Ben Kane
20- La Biblia Dios Habla Hoy
21-El Principe de Nicolas Maquiavelo
22- Mas Alla del Capitalismo Senil de Samir Amin
23- Crimen y Castigo de Fiodor Dostoyevski 
24- Aurora de Federico Nietzsche
25- Hegemonia o Supervivencia de Noam Chomsky
26- La Politica de Aristoteles
27- El Viajero y Su Sombra de Federico Nietzsche
28- Mas Alla del Bien y del Mal de Federico Nietzsche
29- Trujillo y Su Epoca de Rafael Mencia Lister
30- Trujillo: Cara y Cruz de su Dictadura de Gerardo Gallego
31- La Odisea de Homero
32- Asi Hablaba Zaratustra de Federico Nietzsche
33- Yo Ramfis Trujillo de Luis Jose Leon Estevez
34- Yo y Mis Condiscipulos de Joaquin Balaguer
35- Coronel Fernandez Dominguez por Arlette Fernandez
36- Caamaño Guerra Civil 1965 por Claudio Caamaño
37- Vicisitudes de Juan Pablo Duarte de Juan Daniel Balcacer
38- Imperialismo: Fase Superior del Capitalismo por Vladimir Lenin


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Tuesday, August 16, 2016

CHILE VA HACIA LA POBREZA, EL HAMBRE Y LA MISERIA, CON EL PARTIDO COMUNISTA CHILENO (QUE ES MAS NEOLIBERAL Y MAS CAPITALISTA QUE CARLOS ANDREZ PEREZ). NOS JODIMOS EN ESTE MALDITO PLANETA DEL DIABLO CON PARTIDOS MARXISTAS QUE SON MAS CAPITALISTAS QUE BILL GATES !!

El Partido comunista y su giro terminal hacia el neoliberalismo

El Mostrador


La presencia de Teillier en el evento del Council of the Americas de Rockefeller fue el corolario, el punto cúlmine de una política de profunda transformación del PC, que, durante la primera década de este milenio, abandonó progresivamente su condición de organización política y abrazó crecientemente la de grupo económico, en el sentido más estricto del término; o al menos en el sentido especificado por Ricardo Lagos en su legendaria tesis de grado de 1962.
El PC y su giro terminal hacia el neoliberalismo

El 23 de junio pasado, la Cámara de Diputados aprobó un poco habitual reajuste del salario mínimo. Hasta el 1 de enero de 2018, dice la ley respectiva, dicho salario mínimo ascenderá desde los míseros 250.000 pesos que se pagan en la actualidad hasta la friolera desorbitante de… (fanfarrias y redoble de tambores, por favor)… de (¡preste atención!)… de… ¡¡¡unos abultados 276.000 pesos!!! No se preocupe, no se equivocó, leyó bien: en dos años, subirá 26.000 pesos. Como se puede apreciar, la elite neoliberal está completamente decidida a terminar por la vía de la mejora salarial con ese Chile que se encuentra en el top 10 de los países más desiguales del mundo. Qué duda cabe.

En el circuito de medios de información alternativos –o de “contrainformación”, como se los llama en ciertos sectores especialmente dados a la grandilocuencia vacía– el famoso incremento de 26.000 pesos, un asunto que se puede considerar, por lo bajo, como una mofa insensible hacia los(as) trabajadores(as), pasó a segundo plano debido a la tragicómica vuelta de chaqueta de los(as) diputados(as) del Partido Comunista y su pequeño vagoncito de cola (Sergio Aguiló, también conocido con el apodo de “IC”) que lo permitió.

En efecto, un día antes de aprobar la ley de marras, “la bancada PC-Aguiló” votó en contra del monto del reajuste, argumentando que era insuficiente y que, además, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, no había considerado los planteamientos formulados en esta materia por los(as) trabajadores(as) de la CUT (¿Concertación Única de Trabajadores?).
La pobre Camila Vallejo, a quien, como quedó claro tras este affaire, su comité central la tiene haciendo el loco, incluso publicó en su página oficial un minimanifiesto en formato de comunicado de prensa justificando el rechazo de su bancada. El texto abunda en sentencias lapidarias respecto a la propuesta del Gobierno y, por supuesto, lleva por título “Bancada PC-IC rechaza reajuste de salario mínimo y espera nueva propuesta”.
Como al día siguiente el Gobierno logró aprobar la propuesta de reajuste presentada inicialmente sin cambiarle ni una sola coma, tan solo 24 horas después todos los titulares y el contenido de las notas de prensa versaron sobre la vuelta de chaqueta de la bancada comunista (y del señor IC también). Y así, como si nada, el problema fundamental –el artero insulto a los(as) trabajadores(as) que representa semejante “reajuste” de hambre del salario mínimo, y a dos años más encima–, quedó velado y escondido por el pequeño e inconducente problema moral del transfugio del PC.
Obsérvese, por ejemplo, la nota de la querida Radio Villa Francia al respecto: tres párrafos y un pequeño cuadro dedicados a evaluar el reajuste, pero once párrafos –varios de ellos bastante extensos– y hasta un video dedicados a la vuelta de carnero –¿vuelta en el aire?– del PC.
Con su oprobiosa conducta, entonces, el otrora Partido Comunista está generando un problema práctico para las embrionarias fuerzas transformadoras de Chile: invierte y distrae las prioridades de reflexión y acción, lo que, ciertamente, favorece de una forma u otra a los intereses dominantes y atenta contra los de los actores subalternos. Que cada quien juzgue si hay dolo o no de parte del PC en esto.
Por si fuera poco, además del problema práctico mencionado, la actuación de la “bancada PC-Aguiló” deja también en evidencia un grave problema teórico-analítico: todavía miramos la realidad político-social del siglo XXI con las anteojeras del siglo XX, cuando el PC efectivamente era una herramienta política de los(as) trabajadores(as) organizados(as). El ya habitual rasguido actual de vestiduras cada vez que el PC se comporta como un partido de derecha –algo del día a día a estas alturas– obedece a esta lectura rezagada de la realidad político-ideológica chilena.
En vista de las tareas urgentes que demanda la creación y organización de un sujeto capaz de terminar con el Chile neoliberal del pinochetismo-concertacionismo, se hace cada vez más necesario poner fin, de una vez por todas, a esto de distraerse con las conductas pro patronales del PC, por creer que todavía corresponde evaluarlo como la organización política de los(as) trabajadores(as) que fue durante el siglo XX.
Permítaseme, por lo tanto, presentar, de forma definitiva, toda la evidencia que muestra que, al menos desde que Gladys Marín inició su tratamiento oncológico en Cuba, el partido que comandaba ha dado un espectáculo de transfugio solo comparable a la transformación de la internacional socialista –y sus capítulos locales: PS, PPD, PRSD– en un staff de lobbistas al servicio de la banca mundial.

Sentándose en la mesa patronal

El PC, que nació a inicios del siglo XX como una organización política del movimiento de trabajadores(as), hoy se sienta al otro lado de la mesa. Y no de la mesa de las alianzas políticas, lo que, a la larga, es casi irrelevante. El PC se sienta hoy del otro lado en la mesa de la lucha de clases. Y literalmente.
El año 2009, la minera canadiense Barrick Gold, muy agradecida por haber recibido de manos de Michelle Bachelet el regalo de Pascua Lama, se unió al Council of The Americas, think tank pro dominación global norteamericana, presidido por nada más ni nada menos que David Rockefeller, para organizar una cena en honor a la Presidenta chilena y su política favorable a la expoliación transnacional de nuestros recursos naturales.
A primera vista, nada nuevo bajo el sol; el mismo agasajo bien podría haber recaído en cualquiera de los(as) seis mandatarios(as) de derecha que han ocupado La Moneda en los últimos 43 años. Excepto por un detalle: el magno evento contó con la simbólica presencia del presidente del PC chileno, Guillermo Teillier, que fue a zamparse una opípara y muy burguesita cena de gala para ostentar que a él también le toca su migaja en la repartija de poder local/global.
Entiéndase bien el alcance de este hecho: el presidente del partido que alguna vez fue del movimiento obrero de Chile viajó a Estados Unidos y no se juntó a cenar con los(as) trabajadores(as) de ese país, entonces profundamente alicaídos(as) y afligidos(as) por la crisis subprime. Teniendo la oportunidad de codearse con la crema y nata de la burguesía global –estaban presentes en la cena, además del propio Rockefeller, altos directivos de Citibank, JP Morgan y Nestlé–, Teillier no iba a ser tan gil de desaprovecharla por estar con los(as) trabajadores(as). Así que se terneó de pies a cabeza y partió a la burguesita cena de gala. Literalmente, optó por sentarse en la mesa patronal.
La presencia de Teillier en el evento del Council of the Americas de Rockefeller fue el corolario, el punto cúlmine de una política de profunda transformación del PC, que, durante la primera década de este milenio, abandonó progresivamente su condición de organización política y abrazó crecientemente la de grupo económico, en el sentido más estricto del término; o al menos en el sentido especificado por Ricardo Lagos en su legendaria tesis de grado de 1962: un conglomerado con intereses en diversos sectores productivos que es fácilmente identificable por la presencia de los mismos nombres en todos los directorios u órganos ejecutivos de las empresas/organizaciones que controla.
En el caso del PC, Lautaro Carmona, Juan Andrés Lagos, Guillermo Teillier, Hugo Gutiérrez, Daniel Núñez, Jorge Insunza (el padre), Cristián Cuevas –antes de su sospechosa y no del todo verosímil renuncia–, Claudia Pascual, Marcos Barraza y Claudio De Negri han formado parte de y rotado en las instancias directivas y/o ejecutivas de los principales caballitos de batalla del grupo económico “Partido Comunista de Chile”: El Siglo, ICAL, Radio Nuevo Mundo, Inmobiliaria Araucaria y –¡cómo olvidarlo!– Universidad Arcis. El último cálculo del patrimonio de todo el grupo asciende a la módica suma de $3.625 millones de pesos, que incluye la propiedad de al menos 250 bienes inmuebles.
El PC, sin embargo, se comporta como un grupo económico, y de los peores, no solo por su estructura ymodus operandi, sino también y fundamentalmente por su inclinación a vulnerar y pasarse por el fundillo hasta los escuálidos derechos que se digna a reconocer la neoliberal legislación laboral chilena. Apenas tomó control de la Universidad Arcis, “desvinculó” a Gabriel Salazar, negándose a pagarle los beneficios mínimos que le correspondían por años de servicio y obligaciones previsionales. Cinco días después de publicar una nota sobre las prácticas antisindicales en las que incurría reiteradamente la CUT controlada por el PS y el PC, el periodista Arnaldo Pérez Guerra fue despedido del semanario El Siglo; la dirección alegó “reestructuración económica” y ofreció pagarle una indemnización muy inferior a la que le correspondía. Y cuando un grupo de periodistas, fotógrafos y otros(as) funcionarios(as) del mismo pasquín decidieron, en 2007, poner en práctica el derecho laboral fundamental a sindicalizarse para defender sus puestos de trabajo, cuando el PC quiso redefinir su línea editorial para asegurar lo que entonces se llamó “pacto por omisión”, fueron despedidos(as) inmediatamente, sin derecho ni a indemnización.
La demanda en tribunales laborales de Arnaldo Pérez Guerra terminó con un acuerdo que, reconociendo y aceptando lo que el periodista demandaba, evitó un largo juicio de 3 años. Y tanto la de Gabriel Salazar como la de los(as) ex trabajadores(as) de El Siglo que querían sindicalizarse, terminaron con sentencias desfavorables a las filiales del grupo económico comunista. Lo grave es que en los juicios de estos(as) últimos(as) quedó en evidencia que el PC no solo vulnera el derecho recontra elemental a la sindicalización, sino que además mantuvo a sus trabajadores y trabajadoras en las condiciones de precariedad laboral más extremas que permite el neoliberalismo chileno: años boleteando, con contratos ficticios por el salario mínimo o abiertamente sin contrato y, por consiguiente, sin que se pagaran los beneficios básicos por concepto de salud, previsión y seguro de cesantía…
El PC, en suma, tomó las principales páginas del manual chilensis del empleador explotador por excelencia y, con total devoción y fidelidad, puso en práctica sus enseñanzas con o, más bien, en contra, de sus propios(as) trabajadores(as).
Cualquiera diría que, después de eso, el grupo económico “Partido Comunista de Chile” no puede ser un empleador más explotador y precarizador. Pero no. El PC demostró que es capaz de más, mucho más.
Cuando el tribunal de cobranza laboral emitió una orden de embargo contra El Siglo por no pagar los montos a los que había sido condenado, el pasquín vació sus cuentas corrientes y fijó una dirección comercial que no tenía más que un par de computadores viejos y sin valor; así se mantuvo firme e incólume en su decisión de continuar vulnerando a sus ex trabajadores(as) no pagándoles lo que les adeudaba por años de precarización y explotación… ¡Simplemente de culto!
En fin. Como se puede apreciar, cuando el Partido Comunista se comportó igual que los más nefastos grupos económico-confesionales que operan en el sistema de educación superior chileno, retirando utilidades de la Universidad Arcis, ya hacía mucho tiempo que se había graduado, y con honores, de “empresario chupasangre”. Comparado con todo esto, que apruebe hoy los reajustes salariales miserables e insultantes que propone el Gobierno recontra-archi neoliberal de Bachelet, paladín de la capitalización individual y del sistema de AFP, es solo un pelo de la cola.

Adiós, Karl Marx; bienvenido, Milton Friedman

El comportamiento del PC en su condición de empleador muestra de forma escandalosa cómo y cuánto se ha cambiado al bando de los(as) que explotan a los(as) trabajadores(as). Pero el ámbito en el que más se puede apreciar su transfugio radical es el ideológico. Su vuelta de chaqueta en este plano hace que el ex “partido nacional” Francisco Vidal parezca un piojo tuerto.
En términos genéricos, la reconversión ideológica radical del PC se ha materializado en un abandono y casi abjuración de cualquier vestigio de marxismo. Tanto quiere olvidarse de Marx, que cuando su presidente es invitado a tertuliar respecto a los postulados marxistas se limita a responder que no le interesa.
En el proceso de abjuración del marxismo, los(as) militantes del PC se han convertido en férreos(as) defensores del modo de producción capitalista. Por ejemplo, José Cademartori, histórico militante comunista y ex ministro de Economía del gobierno de Salvador Allende –¡todo un genio el pibe!, ¡cómo no lo postularon al Nobel!–, justifica de la siguiente forma el tránsito de China y Vietnam hacia el capitalismo:
“… Los regímenes orientados al socialismo en China y Vietnam no solo sobrevivieron y superaron serias crisis económicas y políticas, sino que se encaminan a paso acelerado hacia la modernización de sus atrasadas infraestructuras materiales y culturales… El concepto acuñado [para referirse a estas políticas] es ‘socialismo de mercado’, con espacio delimitado para el capital privado y otras formas de propiedad de los medios de producción […]. La economía socialista de mercado ya fue prevista y propuesta por Lenin. Aceptaba diversas formas de existencia del capitalismo dentro de la URSS, pero regulado y controlado por el Estado de proletarios y campesinos”.
(José Cademartori, "Los marxistas y el capitalismo del siglo XXI” en Claudia Drago, Tomás Moulian y Paula Vidal (comps.), Marx en el siglo XXI. La vigencia del(os) marxismo(s) para comprender y superar el capitalismo actual. Santiago: Lom, 2011, pp. 34 y 35).
Así como se lee: China se encuentra en camino a instaurar la experiencia de capitalismo más radical, salvaje y extrema que haya conocido la humanidad, pero como ocurre en “espacios delimitados” (?)… ¡todo pasando! Al final, gracias al capitalismo, acabará con una “infraestructura material y cultural” modernizada. Y para ello cuenta además con la bendición del sumo pontífice Vladimir Illich Ulianov.… ¡Excelso! El nuevo lema del PC es “¡abajo el comunismo!, ¡arriba el socialismo capitalista feudalista mercantilista fisiócrata monopolista social de mercado!”.
Ahora, una cosa es ser pragmático(a) y abrirse a la posibilidad de reconvertir a condiciones capitalistas determinados (o la mayoría de los) ámbitos de una economía premoderna, pero una muy distinta es sostener y defender públicamente postulados y principios neoliberales. Y esto último es precisamente lo que hace la militancia PC en la actualidad, prueba irrefutable de su terminal reconversión ideológica. Obsérvese, por ejemplo, el siguiente comentario de Hugo Gutiérrez:
Épico: un diputado comunista promoviendo el neoliberal “empoderamiento ciudadano”, que durante más de quince años ha sido la receta de nada más ni nada menos que el Banco Mundial para parchar las oligarquías electivas occidentales –mal llamadas “democracias representativas”– e incluso para combatir la pobreza. En su versión más popular, la de la también neoliberal “participación ciudadana” –acá la posición del Banco Mundial al respecto–, se ha convertido en eslogan de campaña de los candidatos a concejales de las Juventudes Comunistas por Estación Central: “100% participación ciudadana”, dice su afiche hipertrofiado de tanto Photoshop.
No se preocupe, no se equivocó, leyó bien. No dice “100% organización proletaria”. Dice, efectivamente, “100% participación ciudadana”. La agudización de contradicciones, la lucha contra el capital, los(as) trabajadores(as) tomándose el aparato de dominación de clase que es el Estado… nada de eso se puede rastrear en el vocabulario de Hugo Gutiérrez y los militantes de “la Jota”.
En la práctica, el PC chileno ha sustituido total y completamente la revolución proletaria que propugna el marxismo-leninismo por el “empoderamiento” y la “participación ciudadana” que propugna el Banco Mundial, uno de los principales agentes de la globalización a la fuerza del neoliberalismo.
Otro ejemplo igual de elocuente es la respuesta de Lautaro Carmona a la pregunta de por qué el transfugio de aprobar el reajuste del salario mínimo tan solo un día después de haberlo rechazado con bombos y platillos. He aquí la joyita que se despachó: ver Video https://www.youtube.com/watch?v=MXJnZtpDTE0

“Dilatar una situación que ya conocemos… y más alternativas los parlamentarios no tenemos… y pedir que ese reajuste… que nosotros queríamos que fuera superior e indicamos razones de por qué… y las alternativas todos saben desde el punto de vista parlamentario no existen de subir números cuando son compromisos de arcas fiscales…”.
Entre el cantinfleo y la completa estulticia. Así puede caracterizarse la intervención de Carmona. El cantinfleo está a la vista y no requiere ulteriores explicaciones. Y la estulticia… Bueno, la completa estulticia también: reajustar el salario mínimo no supone “compromiso de arcas fiscales” [sic] alguno, porque el reajuste no se paga con recursos públicos. Un reajuste del salario mínimo afectaría “a las arcas fiscales” únicamente en caso de que debiera pagarse a empleados(as) públicos(as). Pero, hasta donde sabemos, en el sector público, al menos en el gobierno central, el salario más bajo que se paga está cerca de 20% por encima del salario mínimo.
Un reajuste menor a 55 mil pesos, por lo tanto, no tocaría al bolsillo del fisco por concepto de salarios públicos. Y lo que proponía el PC era un reajuste de míseros 15 mil pesos por año en lugar de los 13 mil que finalmente se aprobaron. Sobre la base de esto, el solo insinuar que se aprueba un reajuste del salario mínimo de hambre por cuidar “las arcas fiscales” es una falta de respeto a la inteligencia ajena. Y ciertamente una muestra incontrovertible de carencia de inteligencia propia.
Lo llamativo del cantinfleo de Carmona, sin embargo, no es la evidente torpeza mencionada. Es su apelación a la “responsabilidad con las arcas fiscales” en las remuneraciones para justificar su vuelta de chaqueta. Como se sabe, la “responsabilidad fiscal” en materia salarial es, junto a la liberalización y apertura de los mercados, la privatización de todo lo privatizable y el equilibrio en la balanza de pagos, uno de los pilares fundamentales de la política económica neoliberal. En El Ladrillo se pueden apreciar las siguientes “recomendaciones”:
“De lo dicho más arriba fluyen lógicamente las siguientes medidas [para reducir el ritmo inflacionario]:
[…]
“c) Imponer sobriedad en las remuneraciones, sobre todo en el sector público. Es imperativo establecer una relación real y directa entre las remuneraciones y la productividad; estamos convencidos de que ésta deja mucho que desear en el sector público…
[…]
“d) Reducir el gasto fiscal, principalmente en lo que se refiere a gastos corrientes, compuestos por remuneraciones, gastos previsionales y transferencia… el grueso de los gastos corresponde a remuneraciones…”
(Sergio De Castro et al.El Ladrillo. Bases de la política económica del gobierno militar chileno. Santiago: CEP, 1992, pp. 96 - 99).
Espectáculo único, ¿cierto? Un diputado comunista justifica su decisión de apoyar un reajuste salarial de hambre repitiendo como muñeco de ventrílocuo uno de los principios fundamentales del documento fundacional del neoliberalismo y de la política económica de la dictadura… De El Capital a El Ladrillo, así se puede resumir el transfugio ideológico que se aprecia en el cantinfleo de Carmona.
Sin embargo –y con el perdón de Carmona y Gutiérrez, que esta vez no se alzan con el título–, de todos los actos de defensa pública de los principios fundamentales del neoliberalismo por parte de un(a) militante del Partido Comunista, el más impresionante ha sido, hasta ahora, el que se despachó Bárbara Figueroa como panelista del soporífero “Estado Nacional” de TVN.
En el programa del 6 de diciembre de 2015, en medio del debate por la acción presentada por la UDI y RN al Tribunal Constitucional por considerar “discriminatoria” la ley de gratuidad del Gobierno, la presidenta de la CUT salió con esta joyita que bien podría hacer que Milton Friedman se pusiera de pie para aplaudir:
“Yo diría cuidado con malentender una cosa que pudiera uno considerar, desde una vereda, ‘discriminación’ y, otros, una legítima opción para poder garantizar que… eh… el aporte, la focalización de los recursos de hoy efectivamente lleguen a todos los estudiantes que corresponde que lleguen, sin camino intermedio, sin camino intermedio… Eso no es discriminación. Es un criterio político para separar…”.
Esta declaración ya deja de ser un simple chascarro y califica como un acto de analfabetismo histórico-político imperdonable. “La focalización” del gasto público es el pilar ideológico fundamental del modelo de política social del neoliberalismo y que impuso la dictadura a través de ODEPLAN. Sus bases se encuentran formuladas también en El Ladrillo, que plantea que las medidas redistributivas aplicadas antes de septiembre de 1973, en particular el control de precios y los reajustes salariales, han sido regresivas.
Contra estas políticas que afectan a todos los sectores de la sociedad, El Ladrillo propugna una “política redistributiva” orientada a erradicar la extrema pobreza, lo que se lograría a través subsidios dirigidos únicamente a los sectores más pobres:
“El sistema más eficiente de redistribuir el ingreso en favor de los más pobres es el de otorgar subsidios directos en dinero por parte del Estado. Esto beneficiaría a toda persona cuyo nivel personal de ingreso estuviera por debajo de un cierto mínimo…”.
(Sergio De Castro et al.El Ladrillo. Bases de la política económica del gobierno militar chileno. Santiago: CEP, 1992, p. 42).
Lo que De Castro y sus boys formados en Chicago expresan en El Ladrillo respecto a la focalización no es nada nuevo, creativo o inventivo. Ya había sido formulado por Milton Friedman en sus principales documentos de divulgación, especialmente en Capitalismo y libertad (cf. Capitalism and freedom. Chicago: The University of Chicago Press, cap. 12, pp. 190 y ss.). Por ello, al defender en plena televisión abierta “la legítima focalización de los recursos” de la gratuidad en educación implementada por el Gobierno, Bárbara Figueroa, presidenta de la principal confederación sindical del país, está defendiendo, en definitiva, los postulados Milton Friedman.
Es cierto que, con cantinfleada y todo, Lautaro Carmona también había realizado una defensa de principios fundamentales de la doctrina –que no dogma– de Friedman. Pero en el caso de Bárbara Figueroa hay una importante agravante. Resulta que –y traigo esto a colación porque la presidenta de la CUT no parece haberse enterado– el año 2011 se levantó un importante movimiento estudiantil en demanda de una “educación gratuita y universal”. Hoy, 5 años después y en vista de cómo ha procesado el sistema político dicha demanda, el movimiento estudiantil puede considerarse totalmente derrotado.
O casi. En estricto rigor, es como el vasquito de la canción de Joaquín Sabina: si este había perdido todas las batallas excepto la de la imaginación, los(as) estudiantes perdieron todas las batallas excepto la del sentido común.
En efecto, no lograron transformar el sistema educativo instaurado y desarrollado por el pinochetismo-concertacionismo; al contrario, lograron que el Gobierno profundizara sus principales vicios, en particular el del financiamiento de proyectos educativo-ideológicos privados con recursos públicos. Pero al menos el movimiento estudiantil (y este es su único triunfo) logró desarticular uno de los núcleos de la doctrina en los que se sustenta dicho sistema educativo y, en su lugar, instaló en el imaginario colectivo un nuevo concepto de educación.
El núcleo de la doctrina neoliberal que logró desarticular es el de “educación como bien consumo”, como una mercancía que se transa en un mercado. Y el que instaló en su lugar es el de la educación como un derecho y que, como tal, debe ser garantizado de forma gratuita y universal por el Estado a todos los(as) ciudadanos(as) del país, de la misma forma que garantiza –en teoría– el derecho a la protección y la seguridad.
Y, bueno, un derecho universal es exactamente lo opuesto a un beneficio focalizado. Para empezar, que sea un derecho supone que, a diferencia de un simple beneficio, su garantía no depende de la buena voluntad del(a) gobernante de turno; es una condición estable e instituida en la organización política de un Estado. Y que sea universal supone que, a diferencia de becas por ingresos, rendimientos o similares, no existen ciudadanos(as) a los(as) que corresponde más (!!!) que lleguen los recursos públicos.
La misma condición ciudadana los(as) hace titulares del derecho, sin importar sus ingresos u otra condición sociodemográfica o educativa. Este es el concepto de educación que, tras arduas luchas, lograron instalar los(as) estudiantes en el sentido común chilensis. ¿Y qué hace la brillante presidenta de la CUT? Borra de un plumazo el logro al proclamar “la legitimidad” de la neoliberal focalización de la educación gratuita en plena televisión abierta.
Que Carmona cometa un acto de analfabetismo histórico-político al defender la neoliberal austeridad fiscal para justificar un reajuste salarial de hambre, vaya y pase. Pero que Bárbara Figueroa defienda principios neoliberales actuando, además, a contrapelo de lo poco que ha avanzado el movimiento estudiantil, es simplemente imperdonable. Con esto, el PC se gradúa no solo de nuevo paladín del neoliberalismo chileno, sino, además, de abierto adversario de las demandas levantadas por los movimientos sociales.
En este marco, el único papel que el PC ha desempeñado en el actual Gobierno ha sido la legitimación de sus políticas neoliberales ante las organizaciones que controla.
Que un ex ministro del Interior no lo haya notado, indica cuán pobre y desorientada es la capacidad de lectura de la realidad de La Moneda…

Monday, July 18, 2016

EL GOBIERNO DE VENEZUELA SE HA CONVERTIDO EN UN GOBIERNO MILITAR CON UN GABINETE DONDE SOLAMENTE HAY 2 DIRIGENTES: EL GENERAL PADRINO LOPEZ Y EL SUB-TENIENTE DIOSDADO CABELLO !!

El Gobierno militar de Venezuela y la sombra de Allende


Heinz Dieterich - www.aporrea.org
17/07/16 


1. El Gobierno Militar de Venezuela

Con la instalación del "Comando Nacional de la Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro bajo el mando del Presidente de la República y del General en Jefe Vladimir Padrino López", el gobierno venezolano se ha convertido, de hecho, en un gobierno de las Fuerzas Armadas; con un gabinete, donde hay sólo dos decisores: el General Padrino López y el subteniente Diosdado Cabello. Los demás ministros son elementos prescindibles de coreografía, encabezados por Maduro: una figura tragicómica, medio bufón, medio crucificado, que comunica las decisiones tomadas por las fracciones de poder.

2. Objetivo estratégico y táctico del Gobierno Militar

A la luz del objetivo estratégico del gobierno de facto Cabello-Padrino López, la estratagema de entregar todo el poder a los militares (militarización), es lógica. Para cualquier observador sensible es evidente, que este objetivo estratégico está definido como "el continuismo sin Maduro". Es decir, dejar el gobierno en manos del Vicepresidente Istúriz y evitar eventuales elecciones generales. El objetivo táctico ---precondición del triunfo estratégico--- consiste en impedir la caída de Maduro antes del 2017. Pero, la militarización del Estado como ultima ratio regum (último argumento/poder de los reyes) no sólo es una maniobra lógica, desde el punto de vista del gobierno, sino un viejo ardid y una lección vital histórica para triunfar en la lucha actual por el poder. Salvador Allende en Chile, Wojziech Jaruzelski en Polonia y Raúl I. Baduel sirven como modelos para aclarar la incógnita, de que si la militarización del Estado puede ser una estrategia triunfante en Venezuela. La respuesta evidente es negativa: que las probabilidades son muy escasas.

3. Disneyland en Venezuela: las razones del fracaso

Entre los factores que indican el probable fracaso de la estrategia en Venezuela, están los siguientes.

1. De los cuatro pivotes de poder del Chavismo original: el líder carismático, las masas, el petróleo y los fusiles, hoy día sólo queda el último.

2. Aristóbulo Istúriz, el reemplazo previsto, está tan desprestigiado como Maduro. Oportunista ante el poder chavista original, repetidor incondicional y gris de las fracasadas recetas oficiales actuales, ese mismo quien le dio al Chavismo su primera derrota electoral al perder las elecciones de la CTV contra el golpista Carlos Ortega en el 2001, no despierta el entusiasmo de un Nuevo Amanecer en las mayorías, que requiere el Chavismo en estos momentos.

3. La ineptitud estructural del des-gobierno venezolano, para resolver los problemas de las mayorías, es la causa principal de la tragedia que vive el país. El desgobierno de Maduro no tiene un programa serio de superación de la crisis. Actúa en una especie de Disneyland político o Pokémon Go, creando cada día nuevas instituciones virtuales, con nombres rimbombantes, fincadas en la ilusión del Estado omnipotente y bautizadas con el fetichismo de la jerga militar (estado mayor de...). La idea, de que los militares puedan resolver los problemas económicos del país, dentro de la suicida política económica actual, es patológica: una delusión (alucinación).

4. El apoyo internacional se debilita: la fuerza de la Internacional Socialista (Zapatero) se disminuye, con el triunfo electoral de Rajoy; lo mismo sucede con la Unasur (Samper), por el fortalecimiento de la derecha post-Rousseff y post-Kirchner y la incipiente crisis económica de Cuba; China no actualiza su contradicción de superpotencia del Siglo 21-- atentismo confucionista y, en consecuencia, no usa su poder de intervención en Venezuela.

5. Mientras tanto, la derecha internacional avanza implacablemente (OEA, UE, medios).

6. Y el factor más importante: los ciudadanos muy probablemente no aceptarán que se prolongue el status quo actual hasta el 2017, y se alzarán de alguna forma.

4. Los militares como rescatistas

El ejemplo más claro de un papel progresista-salvador de las Fuerzas Armadas lo proporciona la misma Venezuela: la salvación de la democracia (burguesa) por la resistencia armada de los militares constitucionales, encabezadas por el General Raúl I. Baduel. Dos experiencias diferentes aportaron Chile y Polonia. Cuando la criminal agresión estadounidense (Nixon, Kissinger) socavó los fundamentos de la convivencia civil y del orden público de la Democracia burguesa chilena, el Presidente Salvador Allende trató de defender el proceso, sustituyendo los circuitos civiles claves del Estado con militares. La estrategia fracasó. Ocho años después, el General Jaruzelski, Presidente de la Polonia del Socialismo del Siglo 20, repitió la estratagema. También naufragó. Allende no pudo preservar la Democracia burguesa y Jaruzelski no pudo preservar el régimen socialista. Las circunstancias históricas de los tres casos difieren, pero, su lección vital es la misma: sin adecuada comprensión del Estado como sistema de poder, no hay triunfos políticos.

5. El Estado: Leviatán destructor o Salvador

El Estado es un sub-sistema de poder compuesto por anillos de fuerzas concéntricas. Su centro de gravitación ---su origen de poder decisivo--- es la Fuerza Armada; su razón de ser, la destrucción física de las amenazas internas o externas al macrosistema socio-económico-político, al cual sirven. De ahí, que las decisiones de Allende y Jaruzelski, pese a sus diferentes relaciones y objetivos de clase, eran congruentes con su razón de ser: la defensa del sistema dominante. De hecho, eran la única estrategia disponible en la fase de transición que les tocó vivir a los dos políticos. La única --- salvo que optaran por cambiar el carácter del proyecto histórico defendido o que buscaran una coyuntura viable de recuperación ante las fuerzas adversas, como hizo Lenin con la Nueva Política Económica, o los Sandinistas en su famosa "retirada a Masaya".

6. Militares fundacionales y China: únicas fuerzas de salvación posible

Esta es la dicotomía y opción actual en Venezuela. Seguir con la estratagema de Allende y Jaruzelski y terminar derrotados, o implementar una estrategia de transición viable, cuyos imperativos son evidentes para todo ser pensante. Debilitado el apoyo internacional de los gobiernos progresistas y el gobierno cautivo en su Disneyland político, quedan sólo dos fuerzas progresistas con el poder de negociación suficiente, para cambiar el rumbo autista del gobierno: los militares fundacionales del Chavismo original y China. Si no se imponen, la continuación de la estrategia de Cabello-Padrino tendrá su fin catastrófico programado, que arrastrará a Cuba, Nicaragua, Ecuador y Bolivia consigo hacia el abismo.

Thursday, June 30, 2016

EL MARXISMO-LENINISMO-TRUJILLISMO: LA CRISIS GENERAL DE LA REPUBLICA DOMINICANA, Y LA CREACION DE UN PARTIDO MARXISTA-LENINISTA-TRUJILLISTA COMO SALIDA A LA CRISIS CREADA POR EL PLD, PRD Y PRSC (LOS 3 PARTIDOS QUE HAN HECHADO A LOS POBRES EN EL POZO)


1.- La concepción Marxista-Leninista sobre lo inevitable de las crisis económicas.

Tanto Marx como Engels y más tarde Lenin y los investigadores que han seguido sus planteamientos teóricos han puesto de manifiesto que las crisis cíclicas corresponden a la naturaleza misma del capitalismo.  Engels señala en 1847 en Principios del Comunismo que el capitalismo generó una gran capacidad industrial que produjo más de lo que se podía vender “ y sobrevino la llamada crisis comercial"[1] “y en todas partes se extendió la mayor miseria”. Engels calcula que en el siglo XIX los periodos de crisis se intercalaban con los de prosperidad “cada 5 o 6 años…con la particularidad de que cada vez acarreaba las mayores calamidades para los obreros, una agitación revolucionaria general y un peligro colosal para todo el régimen existente”. Engels propone que la única manera de evitar las crisis es quitar a los capitalistas privados “el usufructo de todas las fuerzas productivas y medios de comunicación, así como el cambio y el reparto de los productos” y administrar la economía mediante un plan “basado en los recursos disponibles y las necesidades de toda la sociedad”[2].

Marx cree asimismo que para poner fin “a la constante anarquía y a las convulsiones periódicas, consecuencias inevitables de la producción capitalista” es necesario que las sociedades cooperativas unidas regulen la producción “con arreglo a un plan común”[3]. En el Manifiesto del Partido Comunista Carlos Marx advierte del carácter estructural y devastador de la crisis en el capitalismo: “Las crisis comerciales, además de destruir una gran parte de los productos elaborados, aniquilan una parte considerable de las fuerzas productivas existentes. En esas crisis se desata una epidemia social que a cualquiera de las épocas anteriores hubiera parecido absurda e inconcebible: la epidemia de la superproducción.  La sociedad se ve retrotraída repentinamente a un estado de barbarie momentánea; se diría que una plaga de hambre o una gran guerra aniquiladora la han dejado esquilmada, sin recursos para subsistir; la industria, el comercio están a punto de perecer…¿Cómo se sobrepone a las crisis la burguesía? De dos maneras: destruyendo violentamente una gran masa de las fuerzas productivas y conquistando nuevos mercados, a la par que procurando explotar más concienzudamente los mercados antiguos. Es decir, que remedia una crisis preparando otras más extensas e imponentes”[4]. Hoy ocurre lo mismo: los “planes anticrisis” de los gobiernos burgueses e instituciones capitalistas preparan nuevas crisis.

En otra obra Marx explica que las crisis en el capitalismo “se hacen mas frecuentes y mas violentas, ya por el solo hecho de que, a medida que crece la masa de producción, y por tanto, la necesidad de mercados mas extensos, el mercado mundial va reduciéndose más y más, y quedan cada vez menos mercados nuevos que explotar”[5]. Marx estima que en 1825 se produce la primera crisis universal del capitalismo[6], que en 1847 se produjo otra crisis del comercio mundial[7] y así cada cierto tiempo[8]. El padre del Socialismo científico deja perfectamente claro que la producción capitalista pasa por determinados ciclos periódicos: “Pasa por fases de calma, de animación creciente, de prosperidad, de superproducción, de crisis y de estancamiento”[9]. Para Marx la crisis no sólo es consustancial al capitalismo sino que es indispensable para su desarrollo por más destrucción social que conlleve.  Considera que la economía inglesa ingresa “en el ciclo periódico de su vida moderna” a partir de la crisis de 1825[10].

Lenin subraya en 1908 que las crisis “siguen siendo parte inseparable e ineludible del régimen capitalista…el capitalismo marcha hacia la bancarrota, tanto en el sentido de las crisis políticas y económicas aisladas como en el del completo hundimiento de todo el régimen capitalista”[11]. El mismo líder revolucionario escribe en 1916 que las crisis del capitalismo “aumentan en proporciones enormes la tendencia a la concentración y al monopolio”[12]. Para Lenin las crisis son el mecanismo por el cual los grandes bancos participan en la compra de pequeñas y medianas empresas arruinadas pasando de esta forma el capitalismo a su fase imperialista. El análisis de Lenin permite entender la crisis actual, ya que él apunta a que la esencia del imperialismo es el beneficio de los rentistas, hoy convertidos en especuladores a gran escala, pero que siguen la misma lógica de acumulación salvaje.

Stalin también cree que la crisis es consustancial al capitalismo y que una de sus leyes económicas es la ley de la concurrencia y de la anarquía de la producción[13] que se opone a la ley del desarrollo armónico y proporcional de la economía propia del socialismo. Stalin explica en 1952 que para que el desarrollo ininterrumpido e impetuoso de la producción socialista no lleve a crisis de superproducción como ocurre en el capitalismo, la ley del valor debe estar limitada por la ley del desarrollo armónico de la producción. El líder soviético considera que el capitalismo mundial está en crisis por la disgregación del mercado mundial único y omnímodo, la reducción de la explotación de los recursos mundiales y el deterioro del mercado mundial de venta.



2.- La naturaleza de la crisis económica actual.

El economista argentino Beinstein señala que la teoría marxista acierta al prever la naturaleza cíclica, sistémica e inevitable de las crisis dentro del capitalismo. Señala que las crisis han ido minando progresivamente la capacidad del capitalismo de aumentar la tasa de ganancia, lo que pone en cuestión la ley más importante del capitalismo, a saber, el beneficio acumulado en manos privadas no debe ser grande sino el máximo. Definitivamente la ciencia social burguesa ha fracasado por completo en su intento de interpretar el mecanismo económico capitalista y el Marxismo renace, a pesar de 150 años de calumnias y persecución, como el método científico más idóneo no sólo para interpretar la realidad sino para cambiarla. Como señala el economista belga Henri Houben “sólo el Marxismo-Leninismo puede ofrecer una explicación válida de la crisis económica bajo el capitalismo y sacar las verdaderas consecuencias. En el centro de la recesión está la explotación de los trabajadores que sirve a la acumulación creciente de riquezas en manos de un puñado de capitalistas”[14].

La crisis actual no es ya una crisis derivada del estallido de las burbujas especulativas en lo financiero, sino una crisis completa de la economía del capitalismo que está en su fase imperialista tal y como lo demostró de manera irrefutable Lenin ya en 1916.

El capitalismo ha ensayado tres vías de escape, coincidentes con la esencia del capitalismo, para zafarse de la crisis de sobreproducción desde los años 80 del pasado siglo: la reestructuración neoliberal, la acumulación extensiva de capital a través de la “globalización” y finalmente la financiarización.  Mediante ésta, a partir de una base reducida de dinero “real”,  vinculado a actividades de producción o distribución de bienes y servicios, se ha derivado una masa inmensa de productos financieros de altísima rentabilidad y que se ha movido a velocidad vertiginosa entre las carteras de los “especuladores internacionales”. Éstos, en realidad, son los grandes fondos de inversión, los bancos, los fondos de pensiones, las grandes multinacionales, las compañías de seguros (todos ellos llamados “inversores institucionales”) e incluso algunos inversores individuales que han logrado acumular ingentes patrimonios. El estallido de la burbuja financiera ha supuesto el derrumbe de este castillo de naipes, con sus consecuencias inmediatas para la economía real, para el conjunto del sistema.

Como señala el economista brasileño Plinio de Arruda Sampaio Junior es una crisis estructural del sistema. El presidente Chávez apunta la misma idea. Es una crisis total que abarca la producción industrial, los sectores industriales claves, el consumo, el comercio, los servicios, los transportes, las finanzas, la construcción, los intercambios internacionales, la energía, el precio internacional de las materias primas y recursos naturales y, además, abarca la esfera militar, ideológica, política y cultural. El parlamentarismo burgués y los regímenes bipartidistas típicos del capitalismo están en completa crisis de confianza porque las masas ya no creen en ellos. El imperialismo muestra la evidencia señalada por Lenin de que es un sistema parasitario, decante, reaccionario y agonizante que se basa en destruir fuerzas productivas y en exacerbar todas las contradicciones. Como indica premonitoriamente el camarada cubano Raúl Valdés Vivó en el año 2005, estamos hoy ante un “29” muchísimo peor[15].



3.- Asuntos de gestión burguesa y la crisis económica

Lo que ahora se ha venido abajo es el modelo neoliberal de acumulación económica internacional. En este modelo, la escasa regulación de los mecanismos financieros no ha sido accidental, sino necesaria. Paradójicamente, al menos en apariencia, sin el descontrol de las finanzas, sin los aparentemente sofisticados instrumentos financieros ahora fallidos, sin las pirámides financieras, sin los enriquecimientos puramente especulativos, el enorme crecimiento económico que ha llevado a esa globalización sin precedentes no hubiera sido posible porque no habría contado con la financiación necesaria.

Una de las palabras clave del capitalismo neoliberal ha sido desregulación. Como consigna programática, como exigencia necesaria que logró convertirse en práctica. El resultado está a la vista.

Hemos asistido al mayor, más rápido y más dislocado crecimiento de la producción mundial que se haya registrado en la historia. Y el lado financiero, la financiación de ese crecimiento global, con todos sus desarreglos políticamentepermitidos y estimulados, no ha sido una contingencia del sistema sino la esencia misma de un modelo de crecimiento explosivo. Explosivo tanto por el tamaño de su incremento como por su peligro intrínseco.

La globalización neoliberal se ha basado en cuatro motores básicos:

El crecimiento basado en una demanda agregada alimentada por el crédito, por una multiplicación desregulada del crédito.
El mecanismo de compra de deuda emitida por los países centrales —los importadores— por parte de los países exportadores emergentes, que ha funcionado como una manera de compensar los enormes déficits comerciales de los países capitalistas centrales colocando su deuda entre los exportadores.
La globalización de los mercados, las cadenas de producción internacional y un enorme ejército industrial global de mano de obra barata.
La coincidencia con las aplicaciones productivas del desarrollo científico de la informática, la robotización, la física aplicada, la biología, y sobre todo el nuevo saber organizativo, aprovechando además la limpieza industrial provocada por las últimas crisis del keynesianismo tardío.
De ellos, el primer motor, el crédito, ha sido el indispensable. No hubiera sido posible llevar a cabo la globalización capitalista ni la realización en el mercado de los productos que han creado las nuevas tecnologías sin el boom crediticio. El crédito ha ocupado en las políticas neoliberales el lugar que ocupaba el gasto en las keynesianas. Hacia 1980 la crisis del modelo keynesiano era ya evidente. Cada vez que los gobiernos capitalistas  intentaban un relanzamiento económico mediante el gasto público se provocaba una recesión: era la denominada estanflación, estancamiento con inflación. El incremento del gasto estatal, en lugar de estimular la demanda agregada, había llegado a ser poco más que una máquina de fabricar dinero que se traducía en inflación sin originar crecimiento.

A pesar de que el propio sistema buscará generar otros mecanismos para asegurar su supervivencia, el crack de 2008 no se podrá remontar rápidamente mediante una gestión burguesa de la crisis. En primer lugar, porque el capitalismo globalizado se ha quedado sin modelo de política económica; y, además, el que se ha venido abajo ha sido un modelo mucho más global, más complejo, y de mayor envergadura en magnitudes que el antiguo modelo keynesiano-estatal.

La gestión burguesa de la crisis económica estructural del capitalismo ha llevado hoy al derrumbe de varios mitos, que alimentaban la confianza en el sistema financiero: que los bancos prestaban e invertían con sentido y conocimiento del riesgo,  que los inversores son expertos y conocen lo que se traen entre manos, que existían instrumentos de regulación eficientes para repartir los riesgos, y sobre todo, que las altas rentabilidades obtenidas especulando iban a mantenerse indefinidamente.

La forma en que el gran capital y sus gestores políticos pretenden dar una salida burguesa a la crisis es clara: colocar dinero público para recapitalizar la banca privada,  para garantizar sus préstamos y depósitos, para inyectarle liquidez o para comprarle sus activos tóxicos. Y todo ello sin exigencia de responsabilidades a quienes directamente permitieron y propiciaron el desastre, que siguen en sus puestos.

Hasta el momento, el dinero inyectado no se ha traducido en una recuperación del crédito. Ni es probable que ello ocurra a corto plazo. Los bancos están usando el dinero público recibido para tapar agujeros producidos por la morosidad o por los vencimientos de la deuda que emitieron al dispararse el crédito. Y no parecen dispuestos a otorgar nuevos créditos cuyos cobros no estén prácticamente garantizados. Así,  la falta de liquidez unida al aumento de la morosidad seguirá impactando a la economía real. En el modelo capitalista dominante hoy, sin crédito la economía se hunde y cuanto más se hunda, más difícil y lenta será su recuperación. Pero sin la recuperación de la economía productiva, no se reactivará el crédito que ésta necesita, lo que es un pez que se muerde la cola.

Todo ello permite desembocar en la afirmación de que la crisis será de larga duración.  Pues esta crisis no es un accidente; es consecuencia de una enfermedad congénita del sistema capitalista: la sobreproducción.

Y medidas keynesianas tradicionales no pueden ser ya hoy el remedio para superarla. La espiral de la deuda norteamericana va ya camino de desbordarse. Y las cuentas de la financiación futura de esta deuda no salen por ningún lado, y menos si se tienen en cuenta otros factores, como los político-militares.

Pues el aspecto económico de las relaciones sociales no constituye un universo estanco, separado de los demás. Las políticas económicas no son implementables sin el concurso del poder, ante todo del poder político, pero no sólo de éste. Otros aspectos de las relaciones sociales, como los jurídicos, aportan los marcos normativos necesarios a las políticas económicas neoliberales, la privatización y la desregulación, esencialmente.

La gestión burguesa de las políticas neoliberales globalizadoras ha precisado superar en algunos aspectos los marcos jurídico-políticos estatal-nacionales y crear instituciones de poder nuevas, supraestatales. Ha surgido un poder superior al de los estados. Este nuevo poder supraestatal está integrado por una importante constelación de instancias, desde los gobiernos de las principales potencias, pasando por algunas instituciones internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el G 7,  y la OMC entre otras. Y todo ello coronado por el poder militar del imperialismo norteamericano.

Este poder capitalista supraestatal, un entramado militar-industrial, político y financiero que impone políticas económicas a escala mundial intentará utilizar la crisis para aumentar los procesos de centralización del capital. Y todo ello en un  contexto en el que la crisis va a estimular, como siempre lo ha hecho, las tensiones geopolíticas.

Hoy nos encontramos en un momento crucial de clarificación y agudización de la lucha de clases, de la lucha entre los intereses y los valores de quienes pretenden salvar al sistema capitalista con su viejo orden social generador de impactos ecológicos y sociales que pagan las mayorías populares y amenazan la supervivencia en nuestro planeta y quienes sostenemos que hay alternativas para hacer viable pronto otro orden económico, socialmente justo y ecológicamente sostenible: un nuevo orden social que no puede ser otro que el socialismo. Por ello es preciso y urgente aclarar objetivos, precisar propuestas a corto, medio y largo plazo y afinar estrategias para lograr las correlaciones de fuerzas políticas, sociales y culturales que nos permitan seguir avanzando en esa dirección.



4.- La crisis económica y la perspectiva del derrocamiento revolucionario del capitalismo.

Carlos Marx vincula la posibilidad del cambio social revolucionario a las condiciones creadas por la crisis del capitalismo. Escribe:”La crisis del comercio mundial producida en 1847 había sido la verdadera madre de las revoluciones de Febrero y Marzo” (en Francia). Y poco después escribe que “una nueva revolución sólo es posible como consecuencia de una nueva crisis”[16]. La crisis no significa, como recuerda Valdés Vivó, “la caída automática del capitalismo”[17]. Incluso la caída por si sola del capitalismo como economía-mundo puede dar lugar a algo peor, según advierte el sociólogo norteamericano Immanuel Wallerstein[18].



Es peor que un error, es una traición, esperar tranquilamente que el capitalismo se desplome él solo como consecuencia de su crisis y no gracias el golpe certero de la lucha revolucionaria de los pueblos. Si el capitalismo no es derribado revolucionariamente y sustituido por el socialismo, amenaza con corromperse lentamente durante décadas destruyendo las conquistas acumuladas por la especie humana a lo largo de milenios, a nuestra propia especie y a la vida en la Tierra. En estos momentos el oficio de revolucionario se revela como el mas importante de todas las especialidades humanas ya que debe no curar una enfermedad concreta sino curar a nuestra especie en su conjunto liberándola de un modo de producción ya definitivamente condenado por la historia. La dificultad estriba en que la clase capitalista oligárquica, el 1 % de la Humanidad que, según las Naciones Unidas posee el 40 % de la riqueza mundial mientras que el 50 % de la población sólo posee el 1 % de la riqueza, por su naturaleza misma, se resiste a suicidarse en tanto que clase y a entregar graciosa y pacíficamente para dar así cumplimiento a la tarea histórica abierta en 1917 por la Revolución rusa: la transición a nivel internacional del capitalismo al socialismo. Es necesario que repasemos el patrimonio acumulado por la Humanidad que nos permita dar el golpe final al capitalismo en su fase más criminal y adentrarnos  en un modo de producción superior, el Socialismo. Como señala el profesor de Arruda Sampaio la crisis del capitalismo “repone la urgencia y la posibilidad del Socialismo”[19].



Es necesario que recordemos que es la clase obrera la única clase que puede dirigir el proceso revolucionario en alianza con la mayoría de la sociedad, que esta clase sea dirigida por partidos de vanguardia armados por la teoría revolucionaria basada en la ciencia que no es otra que el Marxismo-Leninismo. Necesariamente los caminos de la Revolución son diferentes en cada lugar y tiempo. La prioridad inicial es derrotar la ideología burguesa sustentada hoy por un poderoso aparato mediático, cultural y educativo que sostiene que no es posible liquidar el capitalismo, que las experiencias de construcción socialista en el siglo XX fueron un fracaso y que, por lo tanto, no hay alternativa mejor al capitalismo. Esta ideología cínica ajena a la realidad ha penetrado no sólo en sectores importantes de los pueblos sino incluso en las cabezas de algunos antiguos progresistas. La conciencia clara fundamentada en hechos irrefutables de que el Socialismo es siempre y en todo lugar, superior de manera aplastante al capitalismo, debe ser recuperada. Es necesario reconstruir, frente a la terrible epidemia social del capitalismo en su descomposición, el Socialismo real y científico como faro que ilumine a la Humanidad. La lucha primordial es ideológica para que las ideas encarnadas en las masas del Pueblo se conviertan en una fuerza material, como ya lo recordaba Carlos Marx. Hoy las ideas de Revolución, de Socialismo, de Pan, Trabajo y Paz se extienden por la región latinoamericana y caribeña para pavor de la oligarquía norteamericana y sus agentes locales. También se extienden por otras regiones del Planeta: por China que se convierte en el motor económico del Mundo, por las penínsulas coreana, indochina e indostana, por regiones africanas, por los países que fueron soviéticos, por los países árabes e incluso por los centros del imperialismo[20].

Las tareas de la Revolución victoriosa que libere a la Humanidad del flagelo capitalista son numerosas. Nos atrevemos a sugerir algunas:

Fortalecimiento político y organizativo de las organizaciones de vanguardia que en su mayoría son los partidos comunistas y obreros.
Fortalecimiento de la conciencia y la organización de la clase obrera en todos los países. Unión de las reivindicaciones económicas y políticas.
Lucha ideológica incansable contra la ideología burguesa y contra las falsas salidas keynesianas y socialdemócratas que pretenden salvar al capitalismo aunque se vistan con ropajes radicales. Como dice Lenin: “Hoy día es imposible cumplir las tareas del socialismo y conseguir la verdadera agrupación internacional de los obreros sin romper resueltamente con el oportunismo”[21].
Formas de acción unitaria de los revolucionarios a escala internacional. Lo señala el profesor italiano Luciano Vasapollo: “El imperialismo norteamericano y europeo están en crisis, la única manera de responderle es con una nueva Internacional Comunista”[22].
Solidaridad internacional con las luchas de avanzada.
Solidaridad internacional con los países que mantienen el rumbo socialista (Cuba, China, Laos, Corea, Vietnam) y con aquellos que adoptan un rumbo independiente y antiimperialista como los países del ALBA, Alternativa Bolivariana de los Pueblos de América.
Lucha urgente por la Paz. Históricamente se evidencia que el capitalismo en crisis intenta salir de la misma mediante la guerra[23]. La guerra franco-prusiana, la primera y segunda guerras mundiales, las guerras coloniales, la actual “guerra contra el terrorismo” y “guerras preventivas” de la OTAN y los USA no han sido sino los métodos empleados por el capitalismo para superar sus crisis cíclicas. Hay que recuperar la consigna de Lenin de transformar la “actual guerra imperialista en guerra civil”[24] con el fin de instaurar las democracias populares y el Socialismo. El tránsito pacífico al Socialismo va a venir determinado por el tipo de resistencia que oponga la oligarquía a los cambios exigidos por la Humanidad en su conjunto. Los comunistas anhelamos de corazón la Pa,z pero no podemos dejar de considerar la manera de neutralizar la violencia y brutalidad ejercidas por las clases explotadoras para seguir explotando.


* Carolus Wimmer, responsable de relaciones internacionales del Partido Comunista de Venezuela.



Bibliografía que recomendamos para el estudio científico de la crisis:



1. Amín (Samir), “La crisis financiera era inevitable”, diciembre 2008, http://www.observatoriocrisis.org/readarticle.php?article_id=68

2. Beinstein (Jorge), Crónica de la decadencia. Capitalismo global 1999-2009, Editorial Cartago, Buenos Aires, 2009.

3. Carcanholo (Reinaldo), “Aspectos teóricos de la crisis capitalista”, octubre 2008, http://www.herramienta.com.ar/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=625

4. Castro (Fidel), “Mas noticias sobre las angustias del capitalismo” y otras reflexiones recogidas en “Reflexiones del compañero Fidel”, http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ref-fidel/html

5. Chossudovsky (Michel), “La Grande Dépression du 21ème siècle: l’effondrement de l'économie réelle”, octubre 2008, http://www.mondialisation.ca/index.php?context=va&aid=11061

6. Duprech (Xavier), Krach mondial, Editions Couleur, Charleroi, 2009

7. Herrera (Rémy) y Nakatani (Pablo), “La Crisis Financiera: Raíces, Razones, Perspectivas”, http://www.observatoriocrisis.org/readarticle.php?article_id=148

8. Engels (Federico), Del socialismo utópico al socialismo científico. El Anti-Dürhing.

9. Lalkar, “Current crisis of overproduction: worse than the 1929 crash”, mayo 2009, http://lalkar.org/issues/contents/may2009/economy.html

10. Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo.

11. Marx (Carlos), El Capital. Editorial Cartago, Buenos Aires,

12. Toussaint (Erich), “Interconexión de las crisis capitalistas”, octubre 2008, http://www.mondialisation.ca/index.php?context=va&aid=10725 





[1] Federico Engels, “Principios del Comunismo”, C.Marx, F.Engels, Obras escogidas, Tomo I, Progreso, Moscú, 1973, p. 88.

[2] Ídem, p. 94.

[3] La guerra civil en Francia, op.cit., Tomo II, p, 237.

[4] C.Marx, F.Engels, El Manifiesto Comunista, Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), Caracas, Venezuela, abril 2006, p. 24.

[5] C.Marx, Trabajo asalariado y capital, Obras escogidas, op.cit., p. 177

[6] “Carta de Marx a Pavel Vasilievich Annenkov”, Cartas de C. Marx, Fundación Editorial El Perro y la Rana, 2007, p. 15.

[7] Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1859, op.cit., p. 192.

[8] Le suceden la primera crisis mundial de 1857, la de 1875, la que va de 1893 a 1896, la de 1900, la “Gran Depresión” de 1929 a 1933, 6 crisis tras la segunda guerra mundial hasta la gran crisis petrolera de 1973, el crack de la Bolsa de Nueva York de 1987, la crisis de Japón desde 1990, la crisis del Sudeste asiático y México de 1997 y 1998, Argentina en 2001 y otras hasta la actual. La comunista ucraniana Tamila Yabrova tiene un interesante estudio sobre el carácter cíclico de la reproducción capitalista en la revista belga Etudes Marxistes nº 59 del año 2002.

[9] Salario, precio y ganancia, op.cit., Tomo II, p, 70.

[10] “Palabras finales a la segunda edición alemana del primer tomo de El Capital de 1872”, ídem, p. 94.

[11] Marxismo y revisionismo, en Obras Escogidas, Tomo I, Progreso, Moscú, 1979,p. 70

[12] El imperialismo, fase superior del capitalismo, en Obras…op.cit.,  p. 701.

[13] José Stalin, Los problemas económicos del Socialismo en la URSS, http://www.eroj.org/biblio/stalin/economic/problema.htm, p. 4.

[14] Henri Houben, “De la crise économique à la guerre mondiale”, Etudes Marxistes, nº 59, 2002, Bruselas, http://www.marx.be/FR/em_index.htm

[15] Raul Valdes Vivó, El Manifiesto Comunista. Lo que se mantiene y lo que ha cambiado. Vadell Hermanos Editores. Venezuela, 2006, p. 50.

[16] Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850, op.cit., pp. 192 y 296.

[17] El Manifiesto Comunista…, op. cit, p. 50.

[18] Publico.es, “El capitalismo no existirá en 30 años”,31 enero 2009, http://www.publico.es/dinero/196245/capitalismo/existira/anos

[19] Argenpress, “Esta crisis repone la urgencia del socialismo en el Mundo”, 6 marzo 2009, http://www.argenpress.info/2009/03/esta-crisis-repone-la-urgencia-del.html

[20] Leemos que en Japón se han vendido 100 mil ejemplares de El Capital de Marx en versión “manga” (estilo de comic japonés), que en Grecia el Partido Comunista encabeza amplias luchas populares, que en Alemania el avance de una izquierda se refleja ya en las encuestas, que aumentan las huelgas en Francia y Bélgica, etc.…

[21] La guerra y la socialdemocracia de Rusia, Obras escogidas, op.cit., p. 665.

[22] Tribuna Popular, "Proceso electoral del 23-N fue transparente", 27 noviembre 2008, http://www.pcv-venezuela.org/index.php?option=com_content&task=view&id=3824&Itemid=50,

[23] A este respecto léanse los libros de Michel Collon Monopoly. La OTAN a la conquista del Mundo, de Heinz Dietterich Las guerras del capital. De Sarajevo a Bagdad y del economista canadiense Michel Chossudovsky Guerre et mondialisation.

[24] Ídem, p. 667.